Quique se encontró ayer con
una noticia mala y otra buena. El técnico se enteró casi al
unísono del periodo de convalecencia de Vicente y de la positiva
recuperación de Rubén Baraja. El mediocentro, cuya fecha de
regreso estaba fijada inicialmente para el encuentro ante el Inter
de Milán, ha adelantado los plazos unos días y puede llegar a
tiempo de jugar dentro de dos semanas en Mestalla ante el líder
de la Liga.
D. R. / VALÈNCIA
El futbolista vallisoletano, quien sufre una
pequeña rotura en el tercio distal del recto anterior, puso de
manifiesto su mejoría en la Ciudad Deportiva de Paterna. El Pipo,
por primera vez desde que cayera lesionado en el Ruiz de Lopera,
saltó al césped para ejercitarse. El plan de trabajo, además de
los ejercicios previos en el gimnasio, consistió en media hora de
carrera continua junto a un fisioterapeuta del club para conocer
el estado exacto de la zona dañada.
El regreso de Baraja ante el Barcelona, una
vez la evolución y las sensaciones del jugador son positivas,
dependerá en gran medida de lo que decidan los técnicos. Éstos
son los que tendrán que decidir entre utilizarlo en cuanto se
encuentre disponible o ser más cautelosos con su regreso. La
segunda opción, siempre que no se produzca ninguna recaída de
aquí a entonces, pospondría la vuelta del vallisoletano hasta la
fecha inicialmente prevista: el partido del día 21 en el
Giusseppe Meazza. La decisión, eso sí, no se tomará hasta
mediados de la próxima semana, cuando está previsto que Rubén
entrene de nuevo junto al resto de sus compañeros.