J. B./ VALENCIA
Rubén Baraja estará de baja entre dos y
tres semanas, según estimación de los responsables médicos del
Valencia, lo que pone en peligro su presencia en el partido de ida
de los octavos de final de la Liga de Campeones contra el Inter el
próximo 21 de febrero. Del mismo modo, se perderá los
compromisos de Liga inmediatos ante Atlético de Madrid, Getafe y,
casi con toda seguridad, Barcelona.
El centrocampista vallisoletano fue sometido
ayer a una resonancia magnética y a una analítica completa, con
el objetivo de que los resultados que arroje puedan aportar algo
más de luz respecto a los motivos por los que ha sufrido dos
pequeñas roturas de fibras consecutivas.
La de ahora, en el transcurso de los
dieciocho minutos que jugó contra el Betis, se ha producido en el
tercio distal del recto anterior. La padecida frente al Levante
fue en la misma zona, aunque localizada en el tercio proximal.
El tiempo estimado de baja se cifró ayer
entre dos y tres semanas, pero todo apunta a que no se va a
precipitar su vuelta, a pesar de las necesidades del equipo en su
demarcación.
En el caso de que la recuperación fuera muy
bien tal vez pudiera estar en condiciones de jugar contra el
Inter, pero la necesidad de su concurso no hará que se corra
riesgo de ninguna clase y, si mantuviera una ligera duda en cuanto
a su estado en ese momento, se le dejaría fuera.
El jefe de los servicios médicos
valencianistas, Antonio Giner, espera que la analítica que se le
hizo ayer desvele algún indicio sobre posibles causas por las que
el futbolista ha sufrido dos roturas fibrilares prácticamente
consecutivas.