Baraja sufre una nueva
lesión muscular en el cuádriceps, similar a la que se hizo ante
el Levante. Hoy se le practicará una resonancia y una analítica
completa que aporte algo de luz a su recaída. En el mejor de los
casos permanecerá quince días alejado del equipo, que se puede
resentir.
JOAQUÍN BALLESTA/ VALENCIA
Quique Sánchez Flores y el Valencia se van
a tener que acostumbrar a jugar sin Rubén Baraja, al menos los
dos próximos partidos, cifra que puede aumentar según lo que
revelen las pruebas médicas que se le van a practicar hoy al
futbolista vallisoletano.
Baraja volvió a resentirse frente al Betis
de la lesión que sufrió en la zona del cuádriceps en el partido
disputado contra el Levante en Mestalla. Una pequeña rotura
fibrilar en el tercio proximal del recto anterior le obligó
entonces a abandonar el terreno de juego. El percance actual, sin
embargo, afecta al tercio distal de dicho músculo, es decir no es
exactamente en el mismo lugar de la lesión anterior.
Para tratar de encontrar el motivo de la
dolencia, Baraja se someterá hoy a una resonancia y se le
realizará también una completa analítica que pueda dar algo
más de luz al problema que padece el jugador.
“Hay patologías musculares sobre las que
una analítica puede aportar algunos indicios”, manifestó ayer
Antonio Giner, jefe de los servicios médicos del Valencia.
En función de lo que muestren las pruebas
médicas se conocerá con más exactitud el tiempo que Baraja
tendrá que permanecer de baja. En principio, yendo todo muy bien,
serán quince días. En el caso de que el problema sea de mayor
envergadura, la inactividad se prolongará durante más tiempo.
Dudas
Esta nueva lesión del centrocampista del
Valencia ha hecho que se genere alguna duda respecto a si se pudo
precipitar su reaparición contra el Betis, incógnita que se
encargó de despejar el propio futbolista, quien aseguró que
estaba totalmente recuperado, lo que pudo confirmar en los días
previos al encuentro de Sevilla durante los entrenamientos
realizados.
De cualquier forma, es seguro que ahora no
se va a correr el mínimo riesgo y Baraja no volverá a jugar
hasta que se compruebe, mediante el trabajo diario progresivo, que
se encuentra en perfecto estado físico.
El jugador del Valencia, tras lesionarse
frente al Levante, no participó en el siguiente encuentro, en San
Sebastián frente a la Real, pero ya lo hizo en el inmediato
contra el Betis, a pesar de que únicamente disputó los dieciocho
últimos minutos, tras reemplazar a su compañero David Albelda.
Peligro
Por el momento, lo que más preocupa en el
Valencia a nivel deportivo es que la ausencia de Rubén Baraja se
pudiera prolongar durante más tiempo del inicialmente previsto,
porque supondría un grave contratiempo para Quique Sánchez
Flores en particular y para el equipo en general.
El Valencia actual no se puede permitir
prescindir de Baraja, como ha quedado demostrado en los partidos
que no ha participado. Alguno de ellos lo ganó el equipo con la
ayuda de la fortuna –en San Sebastián, por ejemplo–, pero el
problema es que el juego del bloque se resiente en exceso cuando
no está el vallisoletano en el campo.
Sin sustituto
Nadie es capaz de desempeñar la función de
Baraja, ahora que tampoco está Edu. Hugo Viana, cuando tuvo la
oportunidad, no la aprovechó. Y el recurso de Marchena sirve para
apuntalar la medular en defensa, pero aporta muy poco en la
construcción, a pesar de la honradez profesional del andaluz.
Por otro lado, Albelda anda renqueante. En
el partido contra el Betis lo pasó mal y tuvo que ser sustituido.
Necesita un descanso que no tiene por las exigencias del equipo y
porque es de los que jamás se borra y, si es necesario, juega con
molestias.
Por sorprendente que parezca, el Valencia se
encuentra sin un futbolista del corte de Baraja, que cubra sus
ausencias con garantías.