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Tras superar
una lesión muscular que le hizo ser baja nada más arrancar la
temporada, Rubén Baraja Vegas (Valladolid, 1975) sólo piensa en
ser a partir de noviembre el gran refuerzo de un Valencia al que
esta campaña ve, por plantilla, capaz de volver a alzar títulos.
Reflexivo y comprometido al cien por cien con todo lo que
significa el Valencia, uno de los capitanes valencianistas analizó
con ‘Amunt’ su trayectoria y futuro personales, así como el
potencial de un club al que ha visto crecer dentro y fuera del
campo, tanto a ‘pecho descubierto’ como bajo las prendas de
piel del prestigio de Gabriel Seguí peleteros, en una de sus
tiendas de Llombai, Baraja, cuyo sueño es retirarse como
blanquinegro, lo tiene claro: este año hay plantilla para pelear
hasta el final por más éxitos.

¿Le
veremos de vuelta tras su lesión en este mes de noviembre?
En
principio, si todo va bien, la recuperación va por los plazos que
nos habíamos marcado en principio y pienso que a lo largo de
noviembre voy a poder regresar para empezar a disfrutar de
minutos, si no hay inconvenientes.
Ojalá
su reaparición marque el final de la plaga de lesiones...
Es
una situación accidental, sin ninguna causa en concreto. Ha sido
un cúmulo de mala suerte, primero yo, luego Edu, Albelda,
Vicente, antes Marchena, después la de Gavilán...Casi todas no
han sido de poco tiempo. Para un equipo como el Valencia, a pesar
de la gran plantilla que tenemos, desequilibra un poco el centro
del campo.
A
pesar de tanta adversidad, ¿ésta es la mejor plantilla que ha
visto desde que usted es jugador del Valencia?
Posiblemente
sea la plantilla más compensada en cada puesto y con mayor gama
de posibilidades. Tenemos jugadores de diferente tipo, defensivos,
que van, con calidad...Hay mucha gama de opciones dentro del
equipo en cualquier demarcación y son todas buenas que, en función
del partido, te pueden dar buen resultado. ‘A priori’ es la
plantilla más equilibrada pero esto se tiene que demostrar con éxitos
y con títulos, si no, no sirve de nada.
¿Qué
ha sabido aportar, desde su llegada, Quique Sánchez Flores?
Quique
ha sabido, sobre todo, tener la cabeza fría. Ha ido paso a paso.
Primero recuperó anímicamente al equipo, le devolvió su
autoestima, logró que volviera a sentirse fuerte y respetado en
la Liga...Todo eso lo conseguimos la pasada temporada y nos costó
muchísimo. Teníamos un buen equipo, que habíamos armado durante
años porque hacer un buen equipo cuesta mucho tiempo y
destrozarlo cuesta muy poco. Se pasó una etapa muy mala y Quique
supo dar ese punto de tranquilidad y no obsesionarse con objetivos
que el equipo no podía alcanzar todavía. Una vez hemos
conseguido llegar a donde todos queríamos, ya que estamos otra
vez en la Champions, ahora estamos en el momento de disfrutar a
tope del equipo y hacer disfrutar a la gente.
Sin
embargo, ha habido otras veces en que ha reclamado al entorno del
club una mayor ecuanimidad...
Si
en ocasiones he hablado del entorno es porque creo que hay que ser
justos con las diferentes situaciones en que se encuentra el
equipo. Cuando tiene posibilidades de optar a todo, como este año,
se le puede exigir. En cambio, cuando el equipo no ha estado en el
mejor momento, hay que valorar hasta dónde podía llegar. Ahora
el techo del equipo es mucho más alto y es normal que la gente
exija más. Por eso, pienso que hay que valorar en cada momento la
capacidad de cada equipo para estar en un puesto. Hay muchas
circunstancias que ese entorno debe tener en cuenta.
¿Le
recuerda, de alguna forma, este equipo a los que ganaron los últimos
títulos?
Creo
que en cuanto a lo que transmite el equipo, a la impresión
generada en torno a él, sí son parecidas. Lo que estamos
viviendo ya te suena, pero con una diferencia. Cuando ganamos títulos,
nadie nos daba como teóricos ganadores de esas copas. Cuando
incluso estábamos a punto de ganar la primera Liga, muchos
pensaban todavía que pasaría algo y no lo conseguiríamos. Después,
el doblete fue la culminación de un trabajo bien hecho, pero
también pocos podían esperar que conseguiríamos algo como eso.
Lo que ha cambiado es que esta temporada el aficionado sí piensa
que este Valencia está totalmente capacitado para hacer algo así.
Partimos con muchísima más presión pero lo cierto es que se
debe exigir porque el equipo es potente y esá hecho para estar ahí
arriba. Ésa es la gran diferencia. Antes no se nos metía en la
‘pelea’ y ahora sí que somos un candidato más. Eso es lo que
se ha ganado en los últimos años y, en el fondo, es lo que todo
futbolista de alto nivel quiere porque sabe que tiene capacidad
para ganar títulos. Por todo eso, lo que a veces no he entendido
es que en algunos momentos haya habido gente que exigiera
determinadas cosas cuando quizá no había mimbres suficientes
para conseguirlas. Ahora, en cambio, sí se debe pelear hasta el
final por títulos.
¿Está
de acuerdo en considerar la Liga de Campeones una espina clavada?
No
me gusta hablar de espinas clavadas y cuentas pendientes.
Estuvimos allí y nos faltó suerte para ganarla pero ya pasó.
Eso de que la Champions nos tiene que dar una nueva oportunidad
hay que ganárselo. Ojalá fuera así la vida, que te devolviera
oportunidades pero lo cierto es que tenemos que ganarnos en el
campo estar en otra final. Desde luego, vamos a intentarlo.
¿Qué
espera poder aportar todavía al Valencia? Hay quien puede pensar
que ya se ha visto al mejor Baraja...
Yo
sólo pienso en entrenar y mejorar en cada momento. Soy una
persona que siempre piensa que lo mejor está por llegar. Todavía
se va a poder ver un buen Baraja, será un jugador que va a ayudar
y a tener su importancia dentro de los 25. Llevo muchos años aquí
en el Valencia y mi planteamiento siempre ha sido el mismo, nunca
ha cambiado. Cuando ha ido muy bien me han puesto por las nubes y
cuando me han ido mal he tenido que aguantar la presión pero mi
carácter no es de altibajos, sino sumamente regular. Sigo una línea
clarísima que es disfrutar con lo que me queda en el fútbol y
con el Valencia. Tengo 31
años y mi objetivo es seguir jugando a alto nivel en el Valencia
y seguir más años aquí. Ésa es mi ilusión. Depende de que yo
me encuentre bien y de que el club cuente conmigo. Quiero
disfrutar de los años que me quedn de fútbol y si es en el
Valencia, mejor.
Porque
usted es vallisoletano de nacimiento pero, de adopción, un
valenciano más...
Para
una persona, ya no como jugador, que lleva siete años en un club
y en una ciudad, es evidente que me siento un valenciano más, muy
integrado en todo...A mí lo que me gustaría es terminar mi
carrera en el Valencia. Áun me queda un año y medio de contrato
y evidentemente, mi ilusión sería prolongarlo si el Valencia
estuviera dispuesto y yo me encontrara físicamente bien. Eso sí,
en ningún caso querría forzar una situación si yo no me
encontrara bien. Quiero estar aquí y retirarme aquí pero sé que
eso dependerá de mi rendimiento.
¿Con
qué ojos mira en este momento a la Selección Española?
La
miro después de estar mucho tiempo fuera de la Selección, con el
planteamiento de poder volver algún día. Es una ilusión que
nadie me tiene por qué quitar de la cabeza. Otra cosa es que, con
la edad que tengo, el entrenador empiece a traer gente joven, eso
es lógico. Eso sí, soy un fanático de la Selección Española y
lo que me gustaría es que, por fin, consiguiera algo importante
en una Eurocopa o en un Mundial para que se quitara de encima la
sensación que está en el ambiente de que no es capaz.
¿Le
gusta el Valencia CF que están diseñando desde su llegada Juan
Soler y su Consejo?
Creo
que está haciendo un gran esfuerzo desde que llegó y lo cierto
es que me gusta y me hace ilusión su idea de club. Pienso que el
Valencia está creciendo cada vez más.
EL
IMPRESIONANTE PALMARÉS DE UN ‘VALENCIANO’ MÁS
Rubén
Baraja, aunque vallisoletano de cuna, está, después de siete años,
absolutamente integrado con una ciudad en que es feliz y en la que
ha triunfado como futbolista. Nada menos que un subcampeonato de
la Champions, dos Ligas, una UEFA Cup y una Supercopa de Europa,
además del título al mejor club del mundo (2004) han hecho que
este amante de U2 y del bullicio urbano de Valencia esté cada día
más enamorado de una tierra y de un club con el que quiere ganar
todavía más cosas antes de colgar las botas. |